Los hechos: Hace una semana, el profesor Jaime Núñez, especialista de un proyecto de responsabilidad social financiado por una empresa minera, fue secuestrado por la población awajún de Supayacu, San Ignacio, Cajamarca. La excusa para tal acto: la empresa habría causado daños ambientales por lo que le exigen irse de la zona. Sin embargo, además de exigirle detener sus operaciones y retirarse, le exigen una indemnización de un millón y medio de soles a cambio de liberar a la víctima. El jueves, además, los pobladores-secuestradores, bloquearon la vía de acceso a la comunidad portando armas. El año pasado realizaron un acto similar secuestrando a más de una persona, incluyendo pobladores de una comunidad vecina.

Análisis de los hechos: Si lees el primer párrafo de este post, seguro ya tienes algunas preguntas y comentarios en mente, ¿de qué empresa minera hablamos? , “qué violentos estos comuneros”, ¿quién es la persona secuestrada? ¿le han hecho daño? ¿alguna autoridad está haciendo algo? ¿dónde está la policía?, “seguro que esto lo arreglan por la bajo, la empresa tendrá que pagar”, “esto pasa siempre”, “Cajamarca cada vez está peor”. Todas las preguntas y comentarios son válidos. El tema es grave.

1. ¿Como es posible que los “problemas” entre las empresas extractivas y las comunidades se hayan convertido en problemas “paralelos”, en los que el estado no media ni por uno ni por otro, aun cuando los asista la justicia? El silencio no solo termina “maleducando” a quienes rompen la ley, sino que sientan precedentes terribles en otras comunidades rurales, especialmente cuando es la comunidad la que patea el tablero (casi como siempre).

2. En este caso, la empresa minera todavía no empieza a explotar. Se encuentra en la fase de exploración por lo que no podría causar daños ambientales como para generar tamaña reacción. Además, si los causara, no existe ninguna prueba presentada, ninguna evidencia, ninguna señal visible. La empresa ha realizado la denuncia ante la ley por el secuestro. La comunidad, por su parte, ¿ante qué autoridad civil explicó sus reclamos? Ante ninguna.

3. Habría que preguntarse si el objetivo es lograr que la minera se retire del lugar. Si es así, ¿por qué entonces piden esa cantidad de dinero como indemnización? ¿Indemnización para qué? ¿Se repartirán el dinero? ¿Pagarán la campaña electoral municipal de este año con esos fondos? Pareciera que los problemas sociales, no son tan sociales, sino más económicos de lo que se cree. Quieren plata, no algún bien idealista barnizado de ideología.

4. El nombre “técnico” que los funcionarios del estado usan para este tipo de casos, es el de “retención”. ¿Retención? Esto es un secuestro. Demasiada sociología hace daño, señores del estado. Han secuestrado a una persona indefensa ya hace varios días, y aunque no le hagan daño, han violentado sus derechos, manteniéndola cautiva, incomunicada y en la total incertidumbre. Esta comunidad a través de sus líderes y en consenso, ha cometido un delito detestable, digno de penas y sanciones ejemplares. No serán sancionados, ténganlo por seguro.

5. Hasta el momento en el que se escribe este post, las autoridades del estado no se han pronunciado al respecto. Ninguna brigada de rescate ha salido a la zona. Ningún comunicado de algún ministerio. Es que Jaime Núñez no es importante… No es una figura pública. Sugerente silencio. Este gobierno, a veces bastante “políticamente correcto” y de corte socialista que pregona la igualdad ante la ley, no es capaz de aplicar la ley cuando un ciudadano cualquiera es agredido y secuestrado. ¿El profesor Jaime Núñez no es un “igual” ante la ley? Además, la comunidad de Supayacu tampoco es una “igual” ante la ley. Puede romperla, violar todos los procedimientos legales básicos y salirse con la suya. Sugerente silencio.

6. Y es que cuando se trata de mineras y empresas extractivas, la comunidad es mimada, cuidada y tratada con paños tan suaves, que casi ni se les toca. Sin embargo, se embarra la ley y se le pisotea desde el mismo estado, desde el ministerio del interior, desde la policía nacional y los organismos competentes en estos casos. Una tremenda pena. Se sienta un precedente penoso, pero ya nos acostumbramos. Los que trabajamos en este sector, sabemos que “secuestrados” hay a cada rato, pero ya nos acostumbramos.

Si tienes algo de real y honesta sensibilidad social, deberías dar a conocer esta noticia y exigirle al estado que haga algo, deberías preocuparte por un solo hombre, como el profesor Jaime Núñez, tanto como por una comunidad entera. Todos valen lo mismo, y todos son iguales ante la ley, ¿no es así? Espero que este caso sea resuelto de forma enérgica y clara, pronto… Mientras escribo y lees cómodamente, hay un hombre secuestrado en peligro…

Urgente: Secuestran a Jaime Núñez, secuestran al estado

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