jara-urresti1. Mientras una inocente moría y su esposo quedaba grave debido a una granada lanzada por asesinos extorsionistas (de aquellos, como los sicarios, que se supone solo deberían ser temidos por los mismos delincuentes), casi al mismo tiempo, el actual ministro del interior, responsable de la seguridad ciudadana, brindaba una conferencia de prensa sobre Burga y la FPF, tema que evidentemente, no le compete como autoridad. ¿Se lo pidió la Presidencia del Consejo de Ministros? ¿Qué hacía Jara? No lo sabemos. No importa. Urresti es el actual señor del tiempo y la palabra. Aslan, Gandalf, Voldemort, el Señor de Mordor, todo a la vez.

humala-belaunde2. Mientras el actual ministro del interior brindaba una conferencia de prensa sobre Burga y la FPF, más y más hechos sobre Martín Belaúnde Lossio y Cia. y su relación con Palacio, diversos partidos políticos, gobiernos locales e instituciones públicas responsables o encargadas de ejecutar presupuestos se descubrían, demostrando no solo lo poderoso que era esta persona (cual Mini-Orellana), sino lo bien posicionado que estaba en el “sistema”. Urresti hablando de fútbol, humeando la cortina.

vizcarra3. Mientras más y más hechos se descubrían sobre Martín Belaúnde Lossio, se develaba también que el proyecto Quellaveco (Moquegua) estaba y está en vías de ser vendido, después de años de obstáculos y malas intenciones de distintos actores sociales contrarios a la minería (se dice que el mismo Ollanta era el que exigía cosas alucinantes y utilizaba como mercenario al ex-presidente regional Martín Vizcarra). Una muestra más de como la minería en Perú no solo combate hoy contra la caída de los precios sino contra un gobierno ideológica y técnicamente incapaz. Pero maticemos. Anglo American también está vendiendo activos en Chile, por lo que no deberíamos aislar el hecho y culpar de forma neta a la cuestión social. La decisión también llega por razones corporativas regionales. Urresti hablando de fútbol, humeando la cortina.

fotopapeletas4. Y mientras el proyecto Quellaveco estaba y está en vías de ser vendido, resulta que nuestras autoridades locales quieren imponer el sistema de foto-papeletas en cuatro vías limeñas bastante concurridas durante las 24 horas del día. Lo interesante es que son vías en las que las estadísticas NO muestran altos índices de accidentalidad. Al contrario, son tramos en los que se esperan “altas velocidades”, no accidentes. Así es. Se incluye la Panamericana Sur! Sí. Aunque usted no lo crea, la carretera Panamericana Sur hasta el peaje de Villa. ¿Ustedes creen lógico que la velocidad máxima en esta vía en días u horarios sin tráfico sea de 80km/h, 90km/h o incluso de 100km/h? Transitar por la Panamericana a 110km/h o 120km/h en horarios o días sin tráfico no es peligroso, es por el contrario eficiente y seguro. Veamos si los asaltos o emboscadas a vehículos particulares no empiezan a incrementarse en la ruta. Urresti hablando de fútbol, humeando la cortina.

5. Y es que, finalmente querido lector, mientras Urresti hace de “frontman chicha”, la corrupción se destapa por diversos espacios de este gobierno, la minería sigue recibiendo golpes o gestos de indiferencia, y las autoridades locales planifican medidas demagógicas y absurdas para cobrar multas fáciles y llenar la caja chica, lo que ocurre al final del día, debajo de la mesa, es que el “erario público” se engorda y se torna más grasoso todos los días.

El presupuesto público ordinario ha crecido sin proporción: hay más funcionarios, se crean más organismos u oficinas estatales, se contrata más y más consultorías cuyos resultados no se aplican, se gasta más en comunicación y marketing de la pareja presidencial (mediocre en aprobación) y sus entidades, en vez de invertir en incubadoras, camas de hospital, computadoras para las comisarías, servicios higiénicos de calidad para los colegios, laboratorios para las universidades públicas, mecanismos de gobierno electrónico, capacitación docente, puertos, antenas, carreteras, entre otras millones de cosas.

Y todo ese engorde burocrático se realiza con nuestro dinero, no con un supuesto “dinero del estado” o supuestos “recursos del estado”, señor Ollanta, eso no existe, sino con nuestro dinero, nuestro esfuerzo, nuestros impuestos, esos que Quispe se ha encargado de recolectar minuciosa, neurótica y obsesivamente, exprimiendo cada bolsillito sin dejar monedita suelta.

La pregunta es, querido lector, ¿cree usted que todo ese gasto sin proporción, creciente y burocrático, toda esa burocracia gorda y grasosa, toda esa eficiente y eficaz recaudación tributaria, se refleja o impacta en mejores servicios públicos de salud, educación, transporte, seguridad, o trámites de formalización y registro civil?

Yo creo que no.

Reflexiones “sociales”

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