DSC_0041Para los que trabajan en RSE, esta escena es conocida. Estás en una reunión de trabajo con tu gerente de RSE, un consultor y quizás alguien más de tu equipo. Están sentados decidiendo si realizar o no un proyecto de desarrollo social; es un proyecto bueno, bonito y barato, exitoso en todos los sentidos. Y entonces alguien (generalmente tu gerente) pregunta “¿estamos seguros de que la comunidad vecina no va a querer algo similar obligándonos a ampliar la intervención?”, todos se miran, siguen conversando pero una nueva pregunta aparece “¿este proyecto está alineado con los compromisos iniciales?”. El diálogo sigue, una sombra de duda cubre la sala y pasados treinta minutos, termina la reunión y deciden no realizar el proyecto.

¿Qué pasó? Al decidir realizar un proyecto de desarrollo social, las variables a tener en cuenta no solo se refieren al proyecto en sí y a su viabilidad técnica, económica, ambiental o social. Se analizan variables del contexto que pueden hacer que un proyecto bueno no deba ser realizado por razones estratégicas y que dependan de asuntos previos.

El Diagnóstico. El diagnóstico social de la comunidad es vital. Toda empresa que llega a trabajar, o tiene tiempo trabajando en una zona, debe realizar un diagnóstico social antes de empezar cualquier intervención y luego replicarlo parcial o totalmente una vez al año, para ver si las necesidades de la comunidad, su situación, variables naturales o sociales, migratorias o económicas, han cambiado o no. Una línea de base hecha sin proyecto minero arrojará resultados muy distintos a los de un estudio con la unidad en plena explotación. Los sueldos se incrementaron, la infraestructura vial mejoró, el gobierno local tiene más recursos, aparecieron nuevos negocios, etc. Un año después o dos, la comunidad es otra.

IMG_0154Los compromisos sociales. Las empresas mineras y otras extractivas suelen firmar con las comunidades compromisos que surgen de la negociación inicial de compra o cesión de uso de tierras. Hoy en día las comunidades quieren o más compromisos y dinero o más participación como accionistas del proyecto. Sin embargo, los compromisos muchas veces (casi siempre) son firmados antes del diagnóstico social y con autoridades comunitarias que se van después de un año. Son compromisos que se firman “en caliente” cuando la empresa aún no ha pisado el campo. Las comunidades piden colegios, becas, trabajo, carreteras, hospitales, etc. sin siquiera pensar si lo que piden tiene que ver con el Plan de Desarrollo Concertado de su distrito o algún documento de planificación similar. Aquí no entra el Estado. ¿Pedirán lo que necesitan o lo que quieren? Bingo.

¿Qué opinan? Compromisos, diagnósticos, cambios de autoridades, intereses particulares. Todo en el mismo contexto, sin que nadie lo controle directamente. Entonces, tienes un buen proyecto y los fondos para ejecutarlo, pero la comunidad te exige cumplir con un compromiso pendiente, compromiso que en realidad constituye un beneficio para algunos pocos comuneros y sus familias.

¿Qué haces? ¿Le dices a la comunidad que espere porque es mejor ejecutar un proyecto de desarrollo sostenible técnicamente viable y que responde a las verdaderas necesidades de la comunidad? ¿Suspendes el proyecto hasta nuevo aviso? ¿Tratas de convencer a la comunidad para que ella sea la que decida realizar el proyecto?

Esto último es lo que muchos responderán. Dirán que el diálogo inteligente, abierto y persuasivo con la comunidad puede hacer que ellos empiecen a mirar a largo plazo, de forma institucional, a basarse en una línea de base, un plan de desarrollo, etc. Pero esto es idealista. La comunicación con las comunidades no es lineal, abierta, estable ni predecible. Es cambiante, desconfiada, circular, inestable, impredecible. Por ello, las decisiones pueden ser muchas veces no las mejores en términos técnicos o sociales, pero sí las mejores en términos estratégicos y operativos.

El humanista o relacionista comunitario puede molestarse por la decisión de no realizar el proyecto pero su gerente, minero de vocación, está pensando en que la exploración o explotación continúe, en que no lo bloqueen la carretera, en que el sindicato no le tranque la puerta o venga algún Arana o Santos local a armarle mítines en la plaza del pueblo. La RSE debe contar con todas estas variables. No es ideal. Es real. Seguiremos tratando varios temas que aquí se mencionan pero no se tratan, en detalle, más adelante.

RSE revisada ¿real o ideal?
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