1. El retroceso de las inversiones mineras en Perú es evidente… Y que no nos venga el señor ministro otra vez con el cuento de las inversiones proyectadas para los siguientes 5 años, con cifras “jugosas” que cada año se vuelven a “renovar”, porque el anterior no se lograron…. Según PwC no habrá grandes inversiones por lo menos hasta el 2018.

2. La desaceleración del crecimiento de la industria minera también es evidente. Y esto es mundial…

El primer factor se debe principalmente a la negligencia del estado, a trabas burocráticas, a funcionarios públicos incapaces, a negociaciones sociales pendientes y a requisitos legales absurdos.

El segundo factor se refiere más a una tendencia a la baja o al estancamiento de la industria extractiva internacional. Los precios han caído -en algunos casos notoriamente, en otros no tanto- pero los costos de exploración y explotación se han incrementado. Las empresas productoras de metales básicos tienen menos liquidez, mayores costos y menos ingresos.

Esto ha generado que muchas compañías con sede en Perú pongan en marcha rigurosos programas de ahorro, así como reducciones en los gastos de capital, de exploración y desarrollo. El análisis previo a una inversión es mucho más estricto, los permisos de gastos menos frecuentes y los pagos a proveedores y contratistas más espaciados. Se trata de ahorrar caja para atravesar el mal tiempo de forma consistente.

Además de reducir los mencionados gastos, se suspenden o minimizan los egresos en dos áreas: comunicaciones y responsabilidad social. Ya no se hace tanta propaganda, la publicidad deja de ser prioritaria y por supuesto, se dice adiós a “auspicios” que no son eminentemente estratégicos. En el ámbito social se mantienen los costos que nacen de compromisos sociales, o acuerdos de servidumbre, pero la inversión social “voluntaria” se recorta con tijeras bien afiladas.

Finalmente, si bien la inversión en capital humano ejecutivo es lo último que se toca, ya no son pocas las empresas que ejecutan sutiles o explícitos recortes de personal, además de haber optado por contratas o proveedores externos para suplantar áreas operativas y hasta nucleares de la empresa.

Siendo honestos y aunque las apariencias engañen, la mayoría de empresas mineras en nuestro país son como vacas flacas. Anglo American, Buenaventura, Río Tinto, Barrick, Southern, Newmont, entre otras, nos sorprenden cada día con noticias poco auspiciosas: o venden unidades, o recortan personal, o detienen inversiones, o ponen en stand by proyectos.

Lo que se viene es evidente: un par de años o tres, durante los cuales las mineras buscarán seguir ahorrando. La mayor concentración de recursos mejorará la generación de flujo de caja para la industria, pero eso no significará que haya más inversión o explotación, sino simplemente que las empresas se engordarán un poquito con sus propios recursos para pasar la sequía.

Los informes de resultados de este año nos mostrarán la verdadera cara de la minería en Perú. Una industria abandonada y subestimada por este gobierno, poco rápido para decidir con hombría, y muy rápido para dejar al piloto automático a cargo. Esto ya no es una proyección. Es una realidad que no nos favorece, especialmente cuando competimos por atraer inversiones, en particular hacia este sector**.

Hoy, nuestro principal caballito de batalla se nos cae. Nuestra vaca se nos enferma… ¿Quién le dará de comer ahora que lo necesita? ¿Dónde se invirtió todo el dinero de los impuestos, regalías, el canon y otros aportes voluntarios de la minería? ¿Qué se hizo para hacer más eficiente la inversión minera en Perú desde la burocracia estatal?

Como mencionaba hace algunas semanas una columna editorial del Diario Gestión (versión virtual) del 28 de mayo, “… Ahora que las cosas están poniéndose color de hormiga con el crecimiento del PBI, ¿volverá sus ojos el Gobierno hacia este sector o seguirá pensando en complicarle la existencia?

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** Según la Sociedad Nacional de Minería, el aporte del mismo al país representa el 15% de la inversión privada, el 59% de las exportaciones y el 30% de la recaudación del impuesto a la renta. Estas cifras son un promedio de los últimos 5 años (2008 – 2013).

Nuestras vacas flacas…

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