rseResponsabilidad Social Empresarial. Sí. Mi nombre es Responsabilidad Social Empresarial y me dicen RSE. Soy una de las personalidades de la Responsabilidad Social en términos latos (Ok. Soy algo esquizofrénica, me encanta). Digo esto porque los estados, gobiernos y las asociaciones civiles también pueden ser o son “socialmente responsables” pero no son empresas. Ellos hacen Responsabilidad Social pero no RSE.

Qué piensan de mí

1. Para algunos soy una práctica, una actividad o conjunto de actividades destinadas a favorecer desde la empresa privada a sectores necesitados ubicados de alguna forma en su ámbito de influencia, no solo territorial (una empresa extractiva que ayuda a las comunidades de su entorno) sino existencial (Una empresa agrícola que colabora con el gobierno en la construcción de leyes o normas para el rubro).

Esta fue una de las primeras ideas que se tuvo de mí. Se basaba en una inferencia que decía algo así: “si la empresa gana tanto dinero, por qué no comparte parte de ese dinero con quiénes no tienen o con el estado”.

2. Para otros soy una cultura o enfoque, algo así como un principio transversal que debe integrarse en todas las cosas que hace una empresa en su gobierno corporativo, en la gestión de sus recursos humanos, políticas ambientales, relación con proveedores y clientes, y también, como mencionamos antes, en su encuentro con los sectores o comunidades que la “rodean”. Ser socialmente responsable sería mucho más que “hacer algo”, sería pensar en términos de valor compartido, solidaridad y respeto hacia dentro y fuera de la empresa, pensar siempre en la famosa triple cuenta, en cadenas de valor, etc.

3. Para algunos más suspicaces, soy simplemente una moda. Sí. Una herramienta de marketing capitalista que usan las empresas para posicionarse, cumplir con ciertos estándares y mejorar sus ganancias y su reputación social en el mercado. Cuando soy así (ocurre a veces), entonces, me convierto simplemente en un barniz, en una “máscara” que usan las empresas para quedar bien con los que la observan. Y, por supuesto, generalmente este barniz se traduce en actividades de fachada: construyen un campo de fútbol, una vereda, una estatua, organizan campañas en navidad, contra el frío o para regalar útiles escolares. Nada más que eso.

DSC_01284. Finalmente, hay otros (economistas principalmente) que me ven como un valor, un asset. Si la empresa, dicen, se organiza y gestiona bajo este enfoque o cultura RSE, puede generar un valor económico que, aunque difícil de cuantificar, es real. De hecho, en temas de conservación de energía y protección del medio ambiente, rotación de personal, captación de talentos, y en otros temas más sociales como la negociación para obtener la sagrada “licencia social”, uno sí puede cuantificar lo que la empresa ahorra o gana actuando desde un enfoque socialmente responsable. Si no, pregúntenle a tantas empresas mineras que invirtieron literalmente cientos de millones de dólares durante años y no pudieron legitimar su presencia en una zona y empezar a explotar. Penoso.

Quién soy

Soy algo de todo lo anterior. Soy algo. Algo que todavía está en construcción. Eso sí, que no te engañen. No soy una ciencia. No soy una obligación. No soy un término empresarial, liberal o capitalista. No soy una carga. No soy un accesorio. No soy algo nuevo. Siempre estuve ahí, Siempre existí. Hoy me encuentran.

En esta línea, lo más importante es que entiendas lo que sigue: imagina por un momento que tu empresa, estado, gobierno o asociación civil es una persona, un organismo vivo, imagina que es un ser humano. Como bien sabes, todo lo que hace una persona tiene consecuencias en sí misma y en los demás. Todo.

Entonces, natural y esencialmente el ser humano y las organizaciones que funda y gestiona son, per se, socialmente responsables, ya que su actuar cotidiano siempre tiene repercusiones en la realidad. Ser socialmente responsable es un hecho dado, un dato.

Se trata simplemente de tomar conciencia de este hecho ontológico, trascendente, y de entender que cada decisión que toma una persona o empresa debe velar por su bien y el bien de quienes los rodean. Así de sencillo. No es que alguien “decida” ser socialmente responsable. Ya lo es. Ser socialmente responsable no es algo adquirido, es una condición del ser humano y de las organizaciones que construye. Es una condición.

Esto me lleva a una conclusión grave. Dado que existo desde siempre y las personas y empresas son socialmente responsable por naturaleza, solo quedan dos caminos: el primero, hacer que tus actos sean coherentes con esta condición y busquen tu bien y el de los demás. El segundo, ser incoherente con tu naturaleza y no buscar tu bien y el de los demás. Como bien sabemos, una entidad que no hace lo que su naturaleza le pide hacer, tarde o temprano se autodestruye y desaparece.

Por estos motivos soy buena para la empresa. No porque sea un añadido o accesorio, sino porque mi presencia ayuda a que la empresa sea lo que está llamada a ser, sea lo que tiene que ser, sea lo que es.

Hola, mi nombre es…
Tagged on:                             

Deja un comentario