VENEZUELA-ELECTION-CAPRILES-SUPPORTERSSi somos honestos, debemos aceptar que escuchar a un político o empresario decir que es pragmático nos causa una buena impresión. El pragmatismo, o tomar una decisión siempre que funciona o sea útil y no según los valores que se esconden detrás de ella, es hoy en día el buque insignia de muchos líderes sociales.

Sin embargo, cuando le preguntas a alguien por la calle ¿qué significa ser pragmático?, te responden: no detenerse mucho en análisis innecesarios, tomar decisiones rápidamente, ser más técnico que teórico, estar orientado al resultado, mirar el medio más rápido para lograr un objetivo inmediato, tener ingenio para buscar soluciones sencillas a problemas complejos, etc.

Esto último no tiene nada que ver con ser pragmático sino con ser práctico. Se puede ser práctico sin ser pragmático. Uno puede ser práctico, avanzar rápido en la resolución de problemas o consecución de objetivos, pero siempre cuidando que el Bien, la Verdad y la Justicia sean salvaguardadas en los efectos que una decisión trae consigo. Ser práctico tiene que ver más con una tipología de personalidad que con una actitud frente a los valores.

venezuela1Y es que en la realidad -como en la Realpolitik- las fronteras entre lo práctico y lo pragmático parecen borrosas. Los políticos, por ejemplo, piensan que buscando “su bien”, buscan el bien de los demás, y con esta premisa construyen con prisas su carrera política. Asumen (con poca humildad a veces) que sus planes y su agenda social son buenos para todos y que por ello, deben mantenerse en el poder y obtener más poder aún. En el camino harán cosas buenas y otras no tan buenas, eso es parte de jugar el partido. Ningún político dirá públicamente “me zurro en el bien y el mal, y hago lo que quiero”. Dirá, “lo que busco con mis ambiciones políticas es algo que con el tiempo será bueno para los demás”. Esto servirá como justificación por el momento.

Las consecuencias de esta aparente ambigüedad o de estas aparentes fronteras borrosas son diversas: decisiones tomadas bajo el principio “el fin justifica los medios”, no se denuncia la injusticia por miedo al error político, alianzas con amigos o enemigos según convenga, renuncias a convicciones con la finalidad de obtener un rédito inmediato, pero todo esto, repito, bajo una premisa muy astuta: “lo que busco con mis ambiciones, por más que estén fuera de la ética, traerán o ya traen algo bueno para los demás. No soy malo, perdón, soy práctico y necesito tener poder para hacer cosas buenas y cuidar la estabilidad, la gobernabilidad, el balance”.

¿Para qué sirve diferenciar al práctico del pragmático? El núcleo del problema no está en oponer ser práctico con ser teórico o ser pragmático con ser ético. Se trata de ver la acción humana como una síntesis integrada que tiene un contexto, motivaciones internas y externas, procesos reflexivos, actos físicos concretos y consecuencias de corto, mediano y largo plazo para el que decide y para quienes lo rodean.

A lo largo de todo el proceso de toma de decisiones y en cualquier acto humano, el componente ético está presente, y la lentitud o rapidez para alcanzar el fin tienen que ver más con la estructura personal y el tipo de problema a resolver que con alguna valoración de fondo.

venezuela4Una acción o decisión no es mejor o peor según alcance un fin más rápido o más lento. Una acción o decisión es mejor o peor según obtenga el mayor o el menor bien común y personal con el esfuerzo y el tiempo que sean necesarios. La creatividad y el ingenio están en la eficacia y la eficiencia, no en evadir la ética. La cultura de la velocidad, el apuro, el vértigo y el utilitarismo productivista no tiene nada que ver con la naturaleza humana. Son vicios de nuestra época.

Por todo lo dicho, Señor Ollanta Humala, le ruego no sea pragmático. Denuncie rápidamente y con claridad los abusos, agresiones y las violaciones a los derechos humanos que se deciden y realizan pragmáticamente y con finalidades nada buenas, ni verdaderas, ni justas, desde el gobierno venezolano de turno. Le pido que al menos, en algunas ocasiones, la ética y la honestidad sean lo más importante.

Venezuela: el pragmatismo revisado
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