La idea principal de la primera parte de estas reflexiones (si es que alguien aún las recuerda) se resumía en: dado que se le ha cargado exagerada y erróneamente de “materialidad”, el concepto de riqueza es visto de forma negativa y con suspicacia. Como consecuencia de ello, su acumulación es combatida -en primer lugar por los envidiosos- pero sobretodo por tendencias ideológicas que preferirían que ésta o desapareciera o no fuese de libre adquisición.

Si seguimos pensando en la riqueza como un concepto material, la no tan conocida frase de Noel Clarasó sería correcta: “Algo habrá de malo en la riqueza cuando a todo el mundo le da vergüenza confesar que la tiene…” Y entonces, cualquier corriente de pensamiento “anti-libre-posesión-de-riquezas” estaría justificada.

El problema, decíamos, no está en querer o no querer ser rico, en tener o no tener riquezas, sino en el significado y el lugar que le damos. Si para ti la posesión de riquezas está en el centro de tu vida, sea porque no las tienes o sea porque las tienes en abundancia, empezamos y terminamos mal. Sin embargo, NO tendría nada de malo vivir en una sociedad “riqueza-céntrica” si es que la riqueza fuera algo bueno. ¿Es buena la riqueza? ¿Qué es la riqueza? ¿Dónde está la riqueza?

La riqueza no es solo, ni en primer lugar, la abundancia de recursos materiales o activos (aunque la Wikipedia se encargue de regar tamaña estupidez por todas partes). La riqueza comprende en cuanto “posesión” de bienes, la posesión por parte de la persona de bienes o elementos intangibles e interiores, invisibles a la vista: valores, virtudes, salud, amor, afecto, talentos, capacidades desarrolladas, conocimiento, libertad, autonomía, autenticidad, entre otros. Quien posee salud, y disfruta de ella, es rico. No considero al placer o la comodidad como riquezas, porque, en primer lugar no pertenecen a la identidad del ser humano y, en segundo lugar, porque no necesariamente son buenos para él, son neutros, le pueden hacer un bien o un mal según la finalidad que persiga.

Por otro lado, la riqueza está relacionada a la felicidad y al bienestar de la persona. Y la idea de felicidad en cada persona, comunidad o nación es variable y particular. La riqueza es tal en proporción a lo que una persona, comunidad o nación necesita, no solo en proporción a lo que desea o lo que nos vende la televisión. Puedo necesitar menos que otros y por lo tanto, sentirme rico, satisfecho. Decía Henry David Thoreau, “el más rico es aquél cuyos placeres son más baratos”.

Cuando viajamos por la sierra y entramos a comunidades rurales con casas pequeñas, vestimentas típicas, y centros urbanos sin súper mercados o tecnología a flor de piel, nos entra esta tentación de decir “son pobres”. Eso es falso. ¿Son pobres en relación a qué? ¿Por qué deberíamos compararlos con otros que son menos o más pobres? ¿Es la medida de su riqueza la medida de la riqueza de otros que no nacieron, crecieron y se desarrollan en su contexto?

Estas preguntas sirven para situar y enfocar correctamente este interés del estado, el sector privado y de algunos ideólogos de querer que pobladores y comunidades de la sierra o la selva “consuman” los beneficios del “mercado”, como si los necesitaran. Esto es erróneo y hasta falso en primera instancia. No es que un niño de una zona rural sea menos libre o feliz que uno de Lima solo porque no tiene un DVD o en Nintendo Wii en casa. La falta de riqueza sí se deriva de la falta de acceso a educación, salud, conocimientos, información y a la cobertura de necesidades básicas  y esto refuerza la intangibilidad e inmaterialidad del concepto. Educado y sano, lo demás es accesorio.

AristotelesFinalmente, la pista más inteligente nos la da Aristóteles: “la riqueza consiste mucho más en el disfrute que en la posesión”. Aristóteles traslada el eje del concepto de riqueza desde la “cosa poseída” a la persona que posee. Sitúa la esencia de la riqueza en la valoración que uno le da y no en lo que uno posee. Y esto tiene muchísimo sentido: ¿qué es más fácil de disfrutar? ¿algo material que se acaba o algo inmaterial que portas contigo para siempre? ¿qué es más correcto disfrutar? ¿algo que te pertenece porque lo llevas dentro o algo que compraste, vino de fuera y asimismo tarde o temprano se irá? Uno puede poseer pocos bienes y disfrutarlos tremendamente o poseer muchos y andar atormentado por no perderlos.

¿Quieres acumular? Acumula buenas acciones, buenas obras, acciones responsables y virtuosas. ¿Quieres poseer? Poséete a ti mismo, conócete, quiérete, no te quejes, se agradecido, no busques placer a toda hora ni siempre estar cómodo, busca ser una persona no solo valiosa per se sino valiosa para la realidad, para los demás, a través de tus actos. ¿Quieres disfrutar? Aprende a ver en tu interior, en las personas que te rodean y en cada cosa que tienes, por más pequeña que sea, una riqueza. Si eres ambicioso y envidioso, nada será para ti ni riqueza ni suficiente. Si estás bien por dentro, todo puede ser riqueza y suficiente.

Sobre el concepto de riqueza, también revisado (segunda parte)
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