Las empresas pequeñas y medianas (PYMES) no tienen un área de responsabilidad social. Tener una implica no solo un cierto “tamaño”, sino también que el propietario o directivo esté convencido de que es realmente necesario para el crecimiento de la empresa. Esto puede ser dilemático pero es así. Además, las empresas no necesitan, de plano, tener un área de RSE para ser socialmente responsables, especialmente cuando recién han iniciado un período de crecimiento y expansión.

pyme-2-2Una PYME puede ser socialmente responsable, primero desde dentro: teniendo políticas laborales acordes con la ley y de promoción de la persona humana; estándares medio ambientales en manejo de agua, residuos sólidos y conservación de energía; políticas financieras y tributarias transparentes, relaciones justas con sus proveedores, etc. Como dice el refrán, primero en casa. Los clientes más importantes son tu equipo, tus colegas y socios.

Segundo, ordenados los aspectos internos, la PYME puede y debe analizar a sus stakeholders externos y ver cuáles son sus expectativas, obligaciones, puntos de encuentro, y necesidades.  Clientes, el gobierno, las autoridades locales, la sociedad civil, la comunidad en general, la Iglesia, líderes comunitarios entran en este rubro. Con ellos el análisis es distante porque no son parte de tu vida íntima. Hay que estudiarlos a través de las señales que dan, los mensajes que lanzan, la información que te brindan. Es bueno hacer talleres, entrevistas y conversaciones sobre el tema con ellos presentes, pero el análisis es constante, cotidiano.

Después de este análisis, establecerá los parámetros de calidad y responsabilidad social en su relación con cada uno de ellos, en caso sea necesario. Y aquí la lógica que seguimos la obligará a monitorear sus políticas integrales de RSE y esto, lectores, es de otro calibre y algo nada fácil, incluso en las corporaciones más grandes. Para no perder el rumbo y tener una base de indicadores ya establecidos, son muy útiles las certificaciones ISO 26000, los indicadores utilizados en el mercado gracias al trabajo de entidades técnicas como Peru 2021, o la metodología GRI.

Global Reporting InitiativeQuizás al inicio la PYME pueda, echando mano de todos estos insumos, crear sus propios estándares e ir practicando. Luego verá si se adhiere a alguna certificación o pide ayuda para reportar o cumplir indicadores bajo la asesoría o auditoría de un externo. Es en este momento, quizás después de tres o cuatro años más, que se convencerá de que necesita un área dedicada específicamente a RSE. Hasta ese momento, su gerencia de comunicaciones, relaciones institucionales, relaciones comunitarias o asuntos externos podría haberse hecho cargo de todo esto, capacitando equipos y transfiriendo conocimientos a las otras áreas, pero una vez que se tiene que ejecutar, monitorear y actualizar políticas de RSE interna y externamente de forma transversal, es necesario un equipo de trabajo dedicado exclusivamente a ello.

En este segundo ámbito de actores externos, una de las áreas, solo una, corresponde a la responsabilidad social en términos de asistencia y apoyo social, en términos de generar valor compartido y realizar proyectos de desarrollo sostenible con comunidades o sectores necesitados. Esto último, que quede claro también, es solo un ámbito de la RSE. Como venimos mencionando en algunos artículos, practicar la RSE no se sustenta en hacer actividades de corte social, sino en proceder bajo un enfoque de responsabilidad, de ética, transversal a toda la empresa, adentro y afuera. Justamente, ser socialmente responsable no es hacer, sino ser y pensar en términos de ética, transparencia y responsabilidad.

En países como el nuestro, y ante un escenario de necesidad y pobreza en muchas regiones y espacios, la RSE entendida como el diseño, ejecución y monitoreo de iniciativas para mejorar la calidad de vida de personas de escasos recursos, cobra vital importancia y se torna casi una obligación. Por eso hay tanto programa de voluntariado, proyectos y programas sociales, alianzas estratégicas, agencias de cooperación técnica, asesorías, consultorías a gobiernos locales, campañas escolares, navideñas y contra el frío, teletones, etc.

En conclusión, antes de crear un área de RSE o meterse seriamente en el tema, la PYME debe estudiar si de verdad quiere ser socialmente responsable en todas sus áreas; cuál es el costo de ello y el valor agregado que le traerá, cuantificable o intangible, porque ser socialmente responsable puede traer ganancias económicas reales o ganancias en reputación, imagen y buenas relaciones corporativas en el mercado, ganancias estas últimas intangibles que luego definitivamente atraen más clientes y hacen que el círculo virtuoso continúe.

Nosotros creemos que lo más práctico para una PYME en crecimiento es 1. Capacitar periódicamente a los ejecutivos de la empresa en RSE de forma introductoria, en el enfoque, qué implica, y sus beneficios; 2. Contratar una asesoría en RSE para, en primer lugar, implementar una batería básica de procesos y políticas socialmente responsables en la empresa y, en segundo lugar, realizar el mapeo y análisis de stakeholders estratégicos. 3. Monitorear la implementación iniciada de forma autónoma por un tiempo, quizás con los mismos consultores que la diseñaron. 4. Sostener el esfuerzo y, si todo va bien y la reputación, el clima laboral, y las utilidades mejoran, fundar un área de RSE que pueda articular las iniciativas, monitorearlas, publicitarlas y renovarlas en el tiempo para bien de la empresa y la sociedad.

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